Qué es un datalake y cuándo lo necesita tu empresa
No es solo otra forma de guardar datos. Un datalake resuelve un problema específico que ninguna base de datos tradicional puede resolver: guardar todo, sin saber todavía para qué.
Equipo Lumus Consultora
Lectura de 7 minutos
Antes de explicar qué es un datalake, necesitas entender qué problema viene a resolver. Porque el error más frecuente que vemos es que las empresas lo buscan como si fuera la solución a todo, cuando en realidad es la solución a un problema muy específico.
Empecemos por lo básico: cómo se almacenan datos en una empresa hoy.
La diferencia entre base de datos, data warehouse y datalake
Imagina tres formas distintas de guardar cosas en tu empresa. Primero, tienes un archivador de oficina: todo tiene una carpeta específica, una etiqueta y un lugar definido. Sabes exactamente dónde está cada documento y puedes encontrarlo en segundos. Eso es una base de datos: estructura rígida, rápida para consultas específicas, diseñada para que las aplicaciones lean y escriban en tiempo real.
Segundo, tienes una bodega bien organizada de tu empresa: los productos están ordenados por categoría, tienen ubicaciones fijas y hay un sistema de inventario. Es más grande que el archivador, está diseñada para análisis y reportes, y consolida información de varios archivadores distintos. Eso es un data warehouse: datos ya procesados, limpios, estructurados y listos para que analistas o dashboards los consulten.
Tercero, imagina un lago. Puedes tirar al lago lo que quieras: documentos, fotos, videos, notas de audio, objetos de formas raras. No necesitas etiquetarlos ni organizarlos antes de tirarlos. Están todos ahí, sin estructura predefinida. Cuando lo necesitas, buceas y lo encuentras. Eso es un datalake: almacenamiento masivo de datos en cualquier formato, sin procesar, esperando ser analizados cuando llegue el momento.
Para qué sirve un datalake realmente
La clave del datalake está en esa última frase: “sin saber todavía para qué”. Las empresas generan datos constantemente que hoy no tienen uso evidente, pero que mañana podrían ser muy valiosos. Algunos ejemplos concretos:
- →Logs de comportamiento en tu aplicación o sitio web: cada clic, cada búsqueda, cada ruta que sigue un usuario. Hoy no los analizas, pero en 6 meses podrías querer entrenar un modelo de recomendaciones o detectar patrones de abandono.
- →Datos de sensores o dispositivos IoT: temperatura de una cámara frigorífica, consumo eléctrico por hora, vibración de una máquina. Si los guardas, en el futuro puedes detectar patrones que predicen fallas.
- →Correos, tickets de soporte y conversaciones de chat: texto no estructurado que hoy es difícil de analizar, pero que con modelos de lenguaje modernos puede revelar los problemas más frecuentes de tus clientes.
- →Datos históricos de transacciones con todo el detalle: tu ERP probablemente guarda un resumen, pero el datalake puede guardar cada línea de cada transacción, permitiendo análisis mucho más granulares cuando los necesites.
El problema de no guardar estos datos es que cuando decides que los quieres, ya no existen. El historial se perdió. Y generar datos del pasado es imposible.
Cuándo NO necesitas un datalake
Seamos honestos: la mayoría de las pymes chilenas no necesita un datalake hoy. Y decirlo es importante porque hay mucho entusiasmo alrededor del concepto que lleva a empresas a invertir en infraestructura que no van a aprovechar.
No necesitas un datalake si:
- →Todavía tienes datos fragmentados en Excel: antes de pensar en un datalake, necesitas resolver el problema básico de consolidar tu información en una base de datos o data warehouse. El datalake es una capa encima de eso, no un reemplazo.
- →No tienes un equipo o plan para analizar los datos: un datalake sin analistas de datos que lo exploten es como construir una biblioteca sin lectores. Los datos entran pero nunca generan valor.
- →Tu volumen de datos es manejable con herramientas simples: si tus ventas mensuales caben en un Google Sheet y tus reportes los arma una persona en una hora, un datalake es sobredimensionado para tu momento.
Las señales de que ya es momento de tener uno
Dicho lo anterior, hay señales claras de que una empresa está llegando al punto donde un datalake empieza a tener sentido:
- →Tienes múltiples fuentes de datos que ya no puedes consolidar fácilmente: ERP, CRM, ecommerce, redes sociales, datos de campo. Cuando integrar todo se vuelve un proyecto técnico complejo, el datalake empieza a ganar sentido.
- →Empiezas a hacer o a querer hacer machine learning o inteligencia artificial: los modelos de ML necesitan grandes volúmenes de datos históricos. Sin datalake, no tienes con qué entrenarlos.
- →Tus analistas de datos pasan más tiempo buscando datos que analizándolos: señal de que no hay una fuente única de verdad y de que el almacenamiento está fragmentado.
- →Generas datos que hoy no puedes procesar pero que tienen valor futuro: si tienes sensores, logs masivos o datos de terceros que no sabes cómo usar todavía, el datalake te permite guardarlos sin comprometerte a procesarlos de inmediato.
Costo aproximado de un datalake básico
Un datalake básico en la nube —usando AWS S3, Google Cloud Storage o Azure Data Lake Storage— tiene un costo de infraestructura sorprendentemente bajo. El almacenamiento se cobra por GB utilizado al mes, lo que para una empresa mediana con varios terabytes de datos históricos representa una inversión mensual accesible.
El costo real, sin embargo, no está en guardar los datos sino en organizarlos y analizarlos. Necesitas al menos:
- →Un proceso de ingesta de datos: pipelines que muevan datos desde tus sistemas al lago de forma automática. Dependiendo de la complejidad, el desarrollo inicial puede requerir una inversión variable según el número de fuentes e integraciones involucradas.
- →Un catálogo de datos: una capa que describe qué hay en el lago y dónde encontrarlo. Sin esto, el lago se convierte en un pantano donde nadie sabe qué hay adentro.
- →Herramientas de consulta: AWS Athena, Google BigQuery o Azure Synapse permiten hacer consultas sobre los datos del lago sin moverlos. Cobran por cantidad de datos procesados, no por tiempo activo.
Para una pyme que recién está comenzando su camino con datos, lo más sensato es partir con un data warehouse bien construido y planificar el datalake para cuando el volumen y la complejidad lo justifiquen. Ese salto generalmente ocurre cuando la empresa ya tiene 2 o 3 años trabajando con datos de forma estructurada.
¿Datalake, data warehouse o simplemente ordenar los datos que tienes?
Te ayudamos a identificar en qué etapa está tu empresa y qué paso tiene más sentido dar primero.
Agendar Reunión Inicial Gratuita