Equipo TI interno vs consultora externa: qué conviene a una pyme
La intuición dice que tener TI propio es más barato y más controlable. Los números, casi siempre, dicen otra cosa.
Equipo Lumus Consultora
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Es una conversación que tenemos frecuentemente con gerentes de pymes chilenas. Están pensando en dar el salto tecnológico y su primera idea es contratar a alguien de TI. Alguien “interno” que esté disponible, que conozca la empresa y que resuelva los problemas cuando aparezcan. La lógica parece sólida.
El problema es que esa lógica pasa por alto varias realidades del mercado laboral tecnológico en Chile y de lo que una empresa realmente necesita en materia de TI. Veamos los números primero.
El costo real de un cargo TI interno
Cuando una pyme dice “quiero contratar un ingeniero de TI”, generalmente tiene en mente el sueldo bruto del cargo. Pero el costo real de una contratación es significativamente mayor. Hagamos el ejercicio con un perfil realista para una pyme de 30 a 80 personas: un profesional con 3 a 5 años de experiencia en soporte, infraestructura y algo de desarrollo.
- →Sueldo bruto mensual: un perfil mid-level en Santiago tiene un sueldo de mercado relevante. En regiones puede ser 15% a 20% menor, pero también hay menos candidatos disponibles.
- →Cargas sociales y beneficios: salud, AFP, seguro de cesantía, mutual de seguridad. Suma aproximadamente un 20% adicional sobre el sueldo bruto, un componente que se suma de forma constante al costo mensual real.
- →Equipamiento: notebook de trabajo, licencias de software, acceso a herramientas. Un set inicial representa una inversión que, amortizada en 3 años, se convierte en un costo mensual adicional a considerar.
- →Capacitación y actualización: la tecnología cambia rápido. Un profesional que no se actualiza se desactualiza. Cursos, certificaciones y conferencias representan un costo anual relevante que debe contemplarse.
El costo total mensual real de un ingeniero TI interno de nivel medio en una pyme chilena suele ser considerablemente mayor al sueldo bruto cuando se suman todas las líneas. Y eso es sin contar el costo de reclutamiento (entre 1 y 2 meses de sueldo si se usa una consultora de RRHH), ni el costo de la curva de aprendizaje inicial, ni el riesgo de rotación.
Lo que una persona no puede ser al mismo tiempo
Aquí está el problema de fondo que pocas pymes ven venir: la tecnología no es una disciplina, es un ecosistema de especialidades. Cuando contratas a una persona para que sea “el de TI”, estás implícitamente esperando que sea:
- →Soporte técnico: resolver que el computador no enciende, configurar impresoras y reinstalar software.
- →Administrador de infraestructura: gestionar servidores, configurar redes, mantener backups y monitorear disponibilidad.
- →Desarrollador: crear o modificar aplicaciones, conectar APIs e integrar sistemas.
- →Especialista en seguridad: gestionar permisos, evaluar riesgos, configurar herramientas de protección y responder incidentes.
- →Analista de datos: construir dashboards, automatizar reportes y conectar fuentes de datos.
Ninguna persona es buena en todo eso al mismo nivel. Un desarrollador senior generalmente no quiere ni sabe configurar impresoras. Un técnico de soporte generalmente no puede diseñar una arquitectura cloud. Contratar una persona interna implica elegir una de estas especialidades y renunciar a las demás, o conformarse con alguien que sabe un poco de todo pero no domina nada.
Lo que una consultora puede hacer que un perfil interno no puede
Una consultora tecnológica de tamaño adecuado opera con un equipo que incluye distintos perfiles especializados. Cuando contratas a Lumus, por ejemplo, no contratas a una persona: tienes acceso a arquitectos cloud, desarrolladores, especialistas en datos y consultores de transformación digital, según lo que el proyecto requiera en cada momento.
Eso significa que en la misma semana puedes estar implementando una integración entre tu ERP y el SII con un desarrollador especialista, mientras otro profesional del equipo configura las alertas de seguridad en tu nube y un tercero avanza el dashboard gerencial. Todo eso con una sola relación comercial y un costo mensual fijo.
Para un cliente nuestro con 35 empleados y sistemas diversos, la transición de tener un perfil interno a trabajar con una consultora significó reducir el costo mensual de TI a menos de la mitad, con mayor cobertura de especialidades y proyectos que antes estaban estancados porque el perfil interno estaba siempre apagando incendios del día a día.
Cuándo sí conviene tener TI propio
Dicho lo anterior, hay casos donde contratar TI interno tiene sentido. No son la mayoría, pero existen:
- →Cuando tienes sistemas propios que requieren mantenimiento continuo: si desarrollaste software a medida que es el corazón de tu operación y necesita modificaciones frecuentes, tener un desarrollador interno tiene sentido. El conocimiento del sistema justifica la permanencia.
- →Cuando el volumen de soporte operativo es tan alto que requiere dedicación full-time: empresas con 150 o más empleados y operaciones intensivas en tecnología. Por debajo de ese umbral, el soporte no justifica una persona dedicada.
- →Cuando la información es tan sensible que requiere control interno absoluto: sectores como salud, defensa o finanzas con regulaciones estrictas sobre quién puede acceder a qué. Incluso en estos casos, muchas funciones pueden externalizarse con acuerdos de confidencialidad adecuados.
El modelo híbrido que usan las pymes más eficientes
Las pymes chilenas que mejor manejan su tecnología generalmente no están en ninguno de los extremos. Han encontrado un modelo híbrido que combina lo mejor de ambos mundos:
- →Un perfil interno de coordinación: no necesariamente técnico profundo, pero que entiende la operación del negocio, puede comunicarse con el equipo de la consultora y prioriza los requerimientos según el impacto en el negocio. Puede ser un jefe de operaciones con afinidad tecnológica o un perfil de “TI generalista” de nivel junior.
- →Una consultora externa para los proyectos y la especialización: implementaciones de sistemas, migraciones cloud, desarrollo de integraciones, analítica de datos. Todo lo que requiere expertise específico y que ocurre por proyectos, no de forma continua.
- →Contratos de soporte para la operación continua: un acuerdo de servicio que garantiza tiempos de respuesta para incidentes críticos sin necesidad de tener a alguien esperando que algo falle.
Este modelo híbrido tiene un costo mensual accesible, cubre más especialidades que un perfil interno único y elimina los riesgos de rotación, vacaciones sin cobertura y desactualización tecnológica.
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